En estas creaciones literarias los protagonistas suelen ser personajes que normalmente están personificados, es decir, donde en la mayoría de los protagonistas que encontramos suelen ser objetos o animales que cuentan con características de los seres vivos. Estas fabulas suelen tener una moraleja, o lo que es lo mismo, suele esconder una enseñanza, normalmente educativa, que intenta hacernos aprender algo.
La mayoría de ellas suelen ser transmitidas de generación en generación por lo que su historia es tan antigua como la vida misma. Mucha gente confunde estas narraciones con los cuentos, aunque cada cuál tiene sus propias características.
Estas historias, son, tal y como podemos ver, perfectas para educarnos y educar a los demás. Todos, de pequeños, hemos crecido escuchándolas y nos han ayudado a entender ciertas cosas que quizás, de otra manera no entenderíamos. Estas historias juegan con lo simbólico, y es por ello que utilizan en muchos casos a animales para aplicar reglas que los adultos conocemos y usamos de manera consciente: al convertir estos elementos en símbolos, son mucho más fáciles de comprender para los niños.
Sin embargo, en la actualidad, las nuevas tecnologías han hecho que estas narraciones queden relegadas en un segundo lugar, en un lugar quizás en el que están demasiado poco valoradas, y eso es negativo si queremos hacerlas llegar a nuestras próximas generaciones. Debemos recuperarlas del lugar dónde las hemos dejado y acercarlas a nuestros niños, acostumbrados a la televisión y los videojuegos, a temas en las que el esfuerzo de comprensión es bastante limitado.
Por ello, desde nuestra posición, os ofrecemos una selección de estas narraciones que estáis invitados a compartir con los más pequeños, sois vosotros los dueños de lo que se les acerca y lo que no, y seguro que vuestra voz podrá dotar de vida estas historias cada vez más perdido en el barrio del Nunca Jamás.
LOS GATOS ESCRUPULOSOS
¡Qué dolor!, por un descuido
Micifuf y Zapirón
se comieron un capón,
en un asador metido.
Después de haberse lamido
trataron en conferencia,
si obrarían con prudencia
en comerse el asador.
¿Le comieron? No señor.
Era caso de conciencia.
LA ZORRA Y LAS UVAS
Es voz común que a más del mediodía
en ayunas la zorra iba cazando.
Halla una parra, quedase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.
Causábale mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.
Miró, saltó y anduvo en probaduras;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la zorra dijo:
¡No las quiero comer! ¡No están maduras!
No por eso te muestres impaciente
si se te frustra, Fabio, algún intento;
aplica bien el cuento
y di: ¡No están maduras!, frescamente.
Félix María Samaniego
LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO
Érase una gallina que ponía
un huevo de oro al dueño cada día.
Aún con tanta ganancia, mal contento,
quiso el rico avariento
descubrir de una vez la mina de oro,
y hallar en menos tiempo más tesoro.
Matóla; abrióla el vientre de contado;
pero después de haberla registrado
¿qué sucedió?. Que, muerta la gallina,
perdió su huevo de oro, y no halló mina.
¡Cuántos hay que teniendo lo bastante,
enriquecerse quieren al instante,
abrazando proyectos
a veces de tan rápidos efectos,
que sólo en pocos meses,
cuando se contemplaban ya marqueses,
contando sus millones,
se vieron en la calle sin calzones!
Félix María Samaniego
LA LECHERA
Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte
¡Yo si que estoy contenta con mi suerte!
Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento.
Marchaba sola la feliz lechera,
y decía entre sí de esta manera:
“Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
merodeen cantando el pío, pío
“Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino;
tanto que puede ser que yo consiga
ver como se le arrastra la barriga
Llevarélo al mercado:
sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que salte y corra toda la campaña,
hasta el monte cercano a la cabaña”.
Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que a su salto violento
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!
¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.
¡Oh loca fantasía!,
¡Qué palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegría;
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre tu cantarilla la esperanza.
No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna;
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.
No anheles impaciente el bien futuro:
mira que ni el presente está seguro
Félix María Samaniego
EL ASNO Y EL COCHINO
Envidiando la suerte del Cochino,
un Asno maldecía su destino.
“Yo, decía, trabajo y como paja;
él come harina, berza y no trabaja:
a mí me dan de palos cada día;
a él le rascan y halagan a porfía”.
Así se lamentaba de su suerte;
pero luego que advierte
que a la pocilga alguna gente avanza
en guisa de matanza,
armada de cuchillo y de caldera,
y que con maña fiera
dan al gordo cochino fin sangriento,
dijo entre sí el jumento:
Si en esto para el ocio y los regalos,
al trabajo me atengo y a los palos.
Félix María Samaniego
LAS MOSCAS
A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron,
que por golosas murieron
presas de patas en él.
Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.
Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.
Félix María Samaniego



